lunes, 17 de julio de 2017

Musas.

     Tengo a las musas de vacaciones. Han cogido sus bártulos y, sin mirar atrás ni tan siquiera despedirse, se han largado por tiempo indefinido vete tú a saber a dónde.
      No hago más que engendrar ideas absurdas (o tal vez no tanto) que no acaban de llegar a buen puerto y, en lugar de acabar pariéndolas, acabo durmiendo o leyendo textos que otros han dado a luz con mejor fortuna que yo.
     Tal vez se esté secando el pozo. Quizás mi mente se esté volviendo yerma y sea ya incapaz de alumbrar algo vivo. ¿Es posible que se rompan las palabras, como el amor, de tanto usarlas?
     Os ofreceré sacrificios, libaciones varias, pero volved, ¡volved a inspirarme aunque sea sólo de ven en cuando!
     ¡Malditas musas! Estarán por ahí divirtiéndose a lo loco, de copa en copa, de juerga en juerga, quién sabe si con Apolo o con Príapo. ¡Cualquiera las hace volver!

domingo, 9 de julio de 2017

De corazones y entrepiernas.

       No están de moda los corazones. Hace unos años que dejaron de ser outfit para cualquier ocasión. Ya nadie se los calza a la hora de salir a la calle y vamos por ahí descorazonados cual manzanas para tarta. Si alguien nos habla de sentimientos pensamos que está demodé, caduco como ciertos árboles en otoño o, en el peor de los casos, que se le ha ido la olla.
        Ya no hay pasión según la 6ª acepción de la RAE (inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona), ni según la 5ª (perturbación o afecto desordenado del ánimo), ni siquiera según la 1ª (acción de padecer). Ya no hay poesía.
        Ahora está de moda la entrepierna. Pero no las piezas cosidas de los pantalones en la parte interior de los muslos, hacia la horcajadura. Ni siquiera está de moda la parte interior de los muslos, ese lugar tan cálido y suave que hacía perder el sentido a los que usaban el corazón y sacaban las manos a pasear. Ahora lo que está de moda son los órganos genitales de una persona y el uso abundante de los mismos.
         Últimamente resulta mucho más difícil llegar al corazón de alguien que a su entrepierna.

domingo, 2 de julio de 2017

Tesoros.

      Tengo muy poca suerte en la vida. Todo me ha costado mucho conseguirlo y la lucha es constante. Sin embargo, a veces la suerte se posa en mi hombro como un rayo de luna imperceptible y me permite tener a mi lado a personas que hacen mi vida más llevadera, menos oscura. Una de ellas eres tú.
       Llegué ante tus ojos con una caja llena de recuerdos despiezados y el corazón agrietado por varios sitios. Me miraste con ternura, con pena, sin saber muy bien qué hacer. Me sentí pequeña frente a ti pero tus manos (grandes manos) me contaron que me ayudarían mientras tu mirada dudaba dónde posarse.
       A ese principio le sucedieron mensajes de consulta sobre colores, texturas... Le siguieron chistes, veladas indirectas, sonrisas varias. Luego me devolviste mis recuerdos renovados y me hiciste olvidar alguna que otra grieta de mi corazón.
       En breve vas a emprender otra ruta. Un camino sorprendente, hechizante, no exento de riesgo y justo por eso fascinante. Yo me quedaré aquí, con una grieta más y con muchos recuerdos, esta vez enteros y bellos.
       Han sido cuatro sólidos años de respeto, de aprendizaje mutuo, de momentos especiales que son tesoros. Como la primera mirada, la primera cena, cuando me llevabas de regreso a casa y hablábamos de secuestrarte y de que tú te dejabas, la primera noche, el paseo a la orilla del mar, el beso y el abrazo frente a faro...
       Como tú dices, no nos despedimos, estamos empezando y nos quedan muchas cosas. Espero con ilusión que algún día, de vez en cuando, sigas invitándome a recorrer contigo el arco iris.

miércoles, 21 de junio de 2017

¡Tranquilos!

      Es tan importante hoy en día la felicidad que, así como cuando antes llovía salían setas, ahora cuando alguien llora aparecen coaches de debajo de las piedras.
      Los coach de ahora son los curas de ayer. Te escuchan cuando estás perdido, desorientado, cuando no sabes qué hacer de tu vida, hacia dónde ir... Te muestran el camino correcto, te motivan y acompañan.
     Te dicen cosas como que confíes en tu alma, que todo saldrá bien. O hacen afirmaciones del tipo “has venido aquí a aprender, a reparar errores pasados, tienes lo que deseas así que piensa en positivo, vibras en la carencia y eso es lo que tendrás, o te pasa lo que te pasa porque tú en otra vida se lo hiciste a otro, ...”
     Por eso yo estoy convencida de que en otra vida suspendí todas las asignaturas y repetí curso innumerables veces, que, como poco, debí ser un dictador que ríete tú de Hitler, que no tengo claros los conceptos básicos de “positivo” y “negativo”, que vibro en la carencia más absoluta y que en otra vida fui una cabrona de mucho cuidado con todos los hombres que se me acercaron aunque fuera a pedirme la hora.
     Y debió ser así sin duda, porque no dejo de aprender a fuerza de hostias, reparo más errores que el botón de retroceso de mi pc, estoy en negativo hasta en el banco, no vibro, me estremezco en la carencia y los hombres me putean tanto que si publico una novela contándolo me la ponen en el estante de ciencia ficción.
     Pero, ¡tranquilos! Que mi coach me ha dicho que mi alma tiene un plan. ¡A saber si será uno de jubilación anticipada!

sábado, 17 de junio de 2017

Se llama Soledad.

     Miras la lista de contactos y buscas a alguien con quién hablar. Primero buscas a los más allegados. Vas uno por uno implorando unas migajas de tiempo que compartir y uno por uno te van contando que tienen una vida tan plena que no les sobran ni un par de horas en las que poder pasear contigo y poneros al día de vuestras miserias. Bueno, en realidad las miserias son sólo tuyas. Los demás no gastan de eso.
       Una vez agotados los amigos de verdad, buscas a los conocidos. Les exhortas a perder un ápice de su tiempo contigo, pero no están para ti.
        Entonces revisas la lista de los innombrables, de los apartados. Ya no te parecen tan intocables ni tan apestados. Consideras la opción de subirlos en el escalafón de tus contactos. Pero, allá a lo lejos, oyes una voz queda a la que últimamente le da por resonar como el eco. Es la Dignidad recordándote que no vale la pena suplicar ni regalarse.
        Entonces te encaras con ella, la miras a los ojos vacíos y le dices que de nada te sirve cuando te acompaña otra en tu camino. Cuando esa otra te agarra del alma y te la arrastra hasta el suelo. Cuando la hace mil pedazos y luego los recoge, los comprime, los estruja y los sume en la fría oscuridad.
        - Llámame cuando necesites algo. _ Estalla en tu memoria_ .
       - ¡Te necesito ahora! Pero no en la distancia, no en una red social (qué ironía), no en una línea telefónica. Te necesito cerca, aquí, con tu mano en la mía, con tu mirada llenando mis ojos huecos. Ha venido ella y no me suelta. Ha venido. Se llama Soledad. No me condenes a ella.

martes, 6 de junio de 2017

Nadie.

       Mientras agonizas te preguntas dónde está la suerte. ¿Dónde queda todo lo prometido si hacías tal o cual cosa? ¿Dónde está la olla de monedas de oro al final del arco iris? ¿Por qué a ti ni siquiera te ha rozado con sus alas azules y suaves?
     Miras en torno a ti mientras te contraes de dolor. Nadie. Sólo oyes silencio, pesado y ensordecedor. Tan seco que te destroza los tímpanos. Y te arrancas los oídos para olvidar que no sientes nada.
       Tratas de asirte desesperadamente a cualquier esquirla cortante hasta desangrar tu alma hecha jirones. Intentas gritar, pero tu lengua hinchada por la sed de vida se te agolpa en la garganta y te ahoga sin remedio.
        Nadie está ahí. Y Nadie es tan cruel que, con su mano incandescente, te retuerce las entrañas con las lisonjas de los recuerdos. Quieres correr y escapar de Nadie, pero su sombra encendida te persigue hasta tu último aliento.
        - ¡Déjame! ¡No quiero a Nadie!
        - ¡No seas ilusa! Nadie está aquí. Estás sola.

viernes, 2 de junio de 2017

La mejor oferta.

      Te apuntas a una de esas páginas-despensa de mujeres y contactas con varias. No todas se tragan tus sandeces, pero consigues quedar con una. Día D, hora H. Quedáis en un bar del centro, por la tarde. Si se tuerce, siempre puedes huir a hacer recados. Si se da bien, puede caer cena, copa y, con suerte, polvo.
      No parece mala tía (ninguna lo es, en el fondo). Mucha desesperada en busca del último tren, bastantes necesitadas de cariño que sacian con sexo, alguna que otra que lo tiene muy claro, … Todas sirven a tus propósitos. Ya las camelarás a cada una con un cuento distinto. Tienes cuerda para dar y tomar.
      Con tu cara bonita, tu pico de oro y tu entrepierna que supones fabulosa, te crees Dios sentado en un festín donde toca elegir a cada rato un bocado delicioso. Cuando te sacias del primero, allá que vas a por el segundo mientras ojeas el tercero y sueñas con el cuarto.
       Cuando la primera de las páginas-alacena ya no da más de sí, te lanzas a la siguiente. Tal vez pudieras apuntarte a dos o tres a la vez. Si amplias horizontes, amplias posibilidades... Diversificar. Esa es la clave.
     Enésimo día D, hora H. Esta es dura de pelar. Lengua larga y rápida, ojos limpios, despiertos, piernas de infarto que a duras penas abren, tacones de aguja con los que pisa sin remordimientos, corazón blindado e inteligencia superior a la tuya. Empieza ya a largarle tu discursito de que te parece borde, insegura y amargada. Empieza rápido porque en medio asalto esta acaba con tu autoestima si te descuidas.
       Con el rabo duro entre las piernas vuelves a tu madriguera a subirte la moral con nuevos trofeos más fáciles. Habrá que aguzar la vista. Ciertas presas se te atragantan y te fastidian la digestión. Los saldos a veces salen caros. Tendrás que buscar una oferta mejor.